lunes, 18 de diciembre de 2006

Incoherencias


Me despierto otra vez, maldita suerte... No entiendo porque el destino se ensaña en torturarme así... Vuelve a amanecer y mi saliva se cristaliza mutilando mi garganta , el insípido aire que vuelve presionando mis oídos junto con el temor a no poder oír otra vez... mis cuerdas vocales tan ajustadas que no me dejan emitir palabras, mis ojos que se niegan a abrirse y me ruegan seguir viendo ese hermoso sueño que vieron durante escasas horas, pero yo no lo recuerdo... Denegando su pedido... Despierto! Y luego me pregunto... ¿Para qué? Y mientras mi cuerpo y mi alma repasan el inventario... Algo vuelve a faltar... No lo se, pero desespera... Vacío. Déjame en paz, búscate otra alma, alguna en la que puedas ser útil, aquellas que puedan necesitarte para que traigas equilibrio, pero no te quedes otro día. No tiene sentido, mi pecho vuelve a doler...
Toda mi vida sintiéndolo y no me acostumbro; pero mis lagrimas me dan fuerzas, aquellas que le gritan al destino, al tiempo, al bastardo arrogante de Alá también, y a la ramera de la madre naturaleza, lagrimas que gritan cuando una niña me pide dinero que no utilice, para poder comer esta noche o que su padre no la golpeé o viole las hace salir... Si, más de una vez lloré, y la gente que mira ofendida...¿Acaso no entienden lo que ven? Creo que la frivolidad termino de consumir su cerebro.
También hay otras lagrimas, aquellas que solo a ti te buscan, te buscan y no te encuentran, no te encuentran nunca aunque saben donde encontrarte. A veces se pierden y encuentran otras personas, y las odio por eso... Estúpidas!! Me dan asco... vergüenza, de mi mismo y de ellas, y vuelvo a odiarme, por ser lo que soy.
Desearía ser alguien más, haber nacido distinto, así como todos para no tener que llorar nunca y siempre reír sin tener que esforzarme, tratar a todos amablemente ya sea lo merezcan o no y ser lo que nunca fui.
Pero por suerte a cada día le llega su noche, y con ella... sus personajes, aquellos tan valiosos que opacan la presencia de los desagradables, los que me dan fuerzas, secan mis lagrimas, provocan mis risas, me dan valor para seguir otro día, aquel ángel que me deja entrar en su vida y me hace ser fuerte para poder agradecérselo. A algunos, algún día podré agradecérselo, a otros... creo que esta vida no va a ser suficiente para lograrlo.
Y finalmente a veces llega el sueño, y no quiero...pero la noche termina, y con ella todo lo que me importa. Y trato de dormir tratando de pensar en que mañana voy a despertar, todo volverá a empezar tal como ayer, pero que llegará la noche y quizás el vacío no vuelva a llenarme esta vez.

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